En las últimas semanas, las redes sociales se llenaron de comentarios de usuarios que mencionaron su “enojo” o “tristeza” por la desaparición del sol.
Sucede que gran parte del país, sobre todo en la zona central, viene registrando hace semanas condiciones nubosas que, además de no dejar ver el astro rey, provocan temperaturas bajas en pleno desarrollo de la primavera.
Si el trigo fuera una persona y tuviera redes, probablemente estaría sumando sus lamentos, debido a que esta falta de radicación y también el frío están siendo factores climáticos que podrían afectar su rendimiento de cara a la próxima cosecha.
EL “COEFICIENTE FOTOTERMAL” DEL TRIGO
Esta situación es advertida por las dos entidades que realizan un seguimiento permanente de la condición de los cultivos en Argentina: la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Y en sus últimos informes, aparecieron unas palabras que no son frecuentes a la hora de analizar el escenario de la producción granaria: el “coeficiente fototermal”.
“Falta de radiación solar en trigo: ¿por qué se puso de moda el cociente fototermal? Está apareciendo en todas las conversaciónes pero, ¿de qué va este cociente? Se lo suele llamar Q y relaciona la radiación solar disponible con la temperatura media del aire. Pero la importancia que tiene es que está asociado al potencial de rendimiento del trigo durante el período crítico”, explican desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR.
Aunque el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya había previsto un trimestre de primavera con más frío que lo normal, las condiciones no dejan de sorprender a los agrónomos y a los productores que, por ahora, no están en situación de alerta, pero ante este escenario inusual tienen un poco de incertidumbre acerca de cómo se comportarán finalmente los rindes.
Los especialistas de la Bolsa rosarina, Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo, mencionan que un posible error es comparar con la campaña pasada, cuando el escenario fue el ideal: lluvias por sobre la media, con la particularidad de que llovía de noche, y las tasas de radiación eran excelentes.
Eso fue lo que explicó rindes completamente extraordinarios, con un promedio de 60 quintales por hectárea en la zona núcleo.
En cambio, este año la nubosidad fue muy marcada sobre todo en los primeros 10 días de octubre, a lo que se sumaron bajas temperaturas.
“Se tomó para la comparación entre el 15 de septiembre y el 11 de octubre. En términos numéricos el resultado arrojo un promedio para la región núcleo de 1,16 MJ m⁻² d⁻¹ °C⁻¹. Pero lo importante es que respecto al 2025 esto es solo un 4% menos (tomando el mismo periodo). Esto deja claro que el efecto de bajas temperaturas está compensando la falta de radiación con un alargamiento de estapas sobre todo la de llenado”, describen desde Rosario.
Y agregan: “Si desglosamos entre septiembre y octubre, el detalle muestra que la última quincena de septiembre 2026 transcurrió con valores superiores a los del año pasado con 6,6%. Pero hacia fines de septiembre y comienzos de octubre los valores fueron mas bajos, y resultaron con una marcada baja del -16%”.
¿CÓMO VIENE EL TRIGO Y QUÉ SE ESPERA PARA LA COSECHA?
En este contexto es donde aparecen las dudas sobre qué sucederá de cara a la cosecha. El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa porteña sostiene que “pese a la mejora de la oferta hídrica que dejó la semana previa, la condición de cultivo no refleja modificaciones considerables”.
“Esto se debe principalmente a la persistencia de cielos cubiertos y lloviznas, que reducen la radiación incidente y el cociente fototermal en etapas críticas, que, de no revertirse, podrían comprometer el potencial de rendimiento”, añade.
A esto hay que sumar otro factor climático que sopló en contra: las heladas de septiembre y las más recientes de mediados de octubre, cuyos daños todavía se están evaluando, podrían implicar mermas de entre 10 y 15 %, fundamentalmente en siembras tempranas y ciclos cortos del sur de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa.
Como corolario, la alta humedad ambiente favoreció el avance de enfermedades foliares, cuyos controles adicionan la aplicación preventiva contra fusariosis en lotes en floración.
La Bolsa rosarina, en tanto, por ahora es optimista: su primera estimación nacional para el trigo marca un horizonte productivo de 23,8 millones de toneladas, la segunda mayor cosecha de la historia, solo por debajo de la extraordinaria del ciclo pasado que orilló las 30 millones.
No obstante, la BCR reconoce que “hay temores por este octubre tan atípico, marcado por el frío, la menor radiación y lluvias por debajo de lo esperado”.
En otro párrafo de su relevamiento, suma más incertidumbre: “Para muchos ingenieros con más de 20 años de carrera, atravesamos un llenado con condiciones que no se han presentado con anterioridad y no se puede prever demasiado qué consecuencias tendrán”.
Hay dos miradas:
-Por un lado, el vaso medio lleno es que las bajas temperaturas prolongan la etapa de llenado y eso, en rigor, puede tener un efecto muy positivo sobre el peso del grano, aparte de que evitan que el cultivo tenga una mayor demanda de agua.
-Por el otro, la lupa negativa es que la falta de radiación puede terminar siendo más significativa que la actual falta de agua y, para muchos agrónomos, esto puede ser un factor de descuento.
Bajo este contexto, el informe semanal para la zona núcleo de la BCR mantiene el optimismo: la primera proyección de rindes en la zona central del país es de 43 quintales por hectárea, un valor por debajo del año pasado cuando fueron 60, pero por encima del promedio de las últimas campañas, que ronda los 38.
“La cosecha no va a tener la espectacularidad del año pasado, pero muestra muy buenos números a pesar de todo. Con 6,7 millones de toneladas, en la región núcleo cosecharían casi 60% más que el promedio de los últimos 16 años”, resume la GEA.
Entre los frentes tormentosos, de todos modos, el reporte rosarino coincide con su par porteño en que las heladas agronómicas ocurridas en los últimos días encienden alertas.
“Entre la madrugada y la mañana del lunes 19 de octubre hubo temperaturas mínimas generalizadas de entre 1 y 5 °C. Pero en 6 de las 36 estaciones de la red GEA/BCR se registraron valores inferiores a los 3 °C: Idiazabal 1,2°C; Bengolea 1,3°C; Junín 2,1°C; Laboulaye 2,3°C; Canal y Monte Buey 2,5°C. El episodio fue de corta duración —entre una y tres horas— y con una humedad relativa superior al 70% lo qué afortunadamente atenuó los efectos. Se van a estar evaluando los daños durante la semana siguiente”, indica el documento.
El problema es que una helada en pleno período crítico del trigo puede afectar la viabilidad de las espiguillas y la formación de granos, por eso obliga a seguir de cerca la evolución de los cuadros tras el evento.
EL PRONÓSTICO PROVINCIAL PARA EL TRIGO
Bajo todo este escenario, la BCR subraya que Santa Fe y Buenos Aires están a la cabeza de pelotón de las expectativas de rindes trigueros
-El área santafesina espera un gran año productivo con un rinde provincial que no le falta demasiado para alcanzar los 40 qq/ha, incluso supera por una mínima diferencia a Buenos Aires.
-El territorio de mayor potencial triguero muestra que se ha afianzado un escenario de alta productividad: Buenos Aires se perfila para alcanzar un rinde de casi 39,2 qq/ha.
-En Córdoba, el trigo pasa por un escenario bueno, pero lejos de lo que fue el año pasado, con 33,6 qq/ha.
-Desde la bolsa de cereales entrerriana, los técnicos del SIBER destacan que como primera estimación, el rinde sería de 35 qq/ha para la provincia.
-Santiago del Estero se perfila incluso para superar el año pasado y no son pocos los lotes que podrían estar superando los 30 qq/ha. Por ahora se estima en la provincia 27 qq/ha.
-En Chaco, el cultivo fue implantado con buenas reservas, pero recibió solo 40 a 50 milímetros de lluvias durante todo el ciclo. De todas maneras, hay rindes que están superando lo previsto.