Se recupera el crudo por acuerdos de regulación producción. El Trigo con ganancias.

El trigo en Chicago subió este viernes, recuperando algo de terreno después de una caída de cuatro días, ya que los comerciantes sopesaron la amenaza de una profunda recesión económica debido a la epidemia de coronavirus contra las tensiones de suministro en algunos países exportadores.

El maíz también operó firme, ayudado por un repunte importante del petróleo crudo, mientras que la soja casi no cambió.

El contrato de trigo más activo en Chicago hoy subió 2.6% a usd 201.90 por tonelada, pero ha bajado casi un 3% esta semana, programada para una primera pérdida semanal en tres semanas.

Los mercados de trigo subieron abruptamente en marzo debido a signos de demanda adicional de alimentos y algunos países se movieron para restringir las exportaciones en respuesta a la crisis del coronavirus, antes de retirarse esta semana.

Los comerciantes dijeron que había indicios de que la demanda había disminuido, con precios más altos y un dólar más fuerte que contribuyó a las débiles ventas de exportación de trigo de EE. UU. informadas el jueves, en su informe semanal preparado por el USDA.

«Las ventas de exportación de trigo de Estados Unidos no fueron muy buenas, por lo que el mercado tomó eso como una señal para retroceder más», dijo Nathan Cordier, de la consultora Agritel.

«Pero todavía enfrentamos cierta tensión para el final de la temporada, y para la próxima temporada, las existencias en los principales países exportadores no están al ras, mientras que en Rusia y Ucrania está empezando a secarse a medida que nos acercamos a un período sensible para los cultivos».

Los comerciantes estaban monitoreando los movimientos de las principales naciones exportadoras e importadoras de trigo a medida que los gobiernos buscan garantizar un suministro adecuado.

Argelia está celebrando su tercera licitación de importación de trigo en dos semanas el viernes, mientras que los comerciantes observan si Egipto, el principal importador de trigo, regresa al mercado después de cancelar una licitación justo después de anunciarlo el miércoles.

Sin embargo, los inversores seguían preocupados por el riesgo de una recesión mundial prolongada y continuaron buscando seguridad en el dólar estadounidense y los bonos del gobierno.

Luego del espectacular retroceso en los precios del crudo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que había negociado un acuerdo sobre recortes de producción entre Arabia Saudita y Rusia, lo que resultó en un respiro al mercado pero, a su vez, el reciente colapso de los precios ha afectado la demanda de combustible de etanol a base de maíz.

«Todavía existe una inmensa destrucción de la demanda con el cierre de las plantas de etanol y el hecho de que las personas se queden adentro, coman menos», dijo Ole Houe, director de servicios de asesoramiento de la correduría IKON Commodities.

«Al mismo tiempo, varias de las naciones más pobres tienen cientos de miles de personas sin trabajo, consumiendo menos que antes».

Argentina. La falta de humedad no sería impedimento para sembrar trigo en el 2020. BCR.

“El Atlántico va a comportarse normal, favorablemente para la siembra triguera”, explica el Dr. Aiello. Agrega que la cosecha argentina no debería tener grandes problemas por excesos en abril. Pero alerta sobre el Severe Weather: “vamos hacia una mayor variabilidad climática, hacia una mayor expresión del Tiempo Extremo, y esto es estructural: vino para quedarse”. 

Estamos de lleno con la cosecha en un escenario muy delicado por la pandemia y por los peligros que traerían excesos hídricos en este momento. “Marzo 2020 ha dejado un gran abundancia de lluvias aunque de distribución dispar. Las últimas precipitaciones dejan importantes excesos sobre el centro de la región pampeana y una persistente ausencia de lluvias sobre el corredor sudoeste. Las proyecciones de escala regional muestran un abril con una normalización en el régimen de lluvias”, agrega Aiello ante las recientes tormentas.

Hablamos también de cómo puede influenciar el océano Atlántico las próximas siembras de trigo en Argentina con el Dr. en Cs. Atmosféricas José Luis Aiello. Le preguntamos por el efecto de la pandemia sobre el clima y el calentamiento global. Seguimos de cerca los pasos de “La Niña”, por ahora el enfriamiento se muestra muy gradual, comenta Aiello.  También nos advierte por los efectos del Tiempo Extremo en Argentina, que son anomalías del clima en escalas de tiempo cortas que volverán más inestable el clima y más riesgoso hacer agricultura en Argentina.

—José Luis, en los últimos cinco años al menos, estuvimos charlando de que a nivel planetario, entre las temperaturas de áreas terrestres y las de superficie marítima, hemos tenido las temperaturas más altas de los últimos cien años, siendo muchas veces récord. ¿Este párate mundial de la actividad por la pandemia, puede tener algún tipo de impacto el calentamiento global y en el clima?

—Sin dudas que sí. Las emisiones de los gases contaminantes, al haber mucho menos actividad industrial y transporte, han disminuido drásticamente en estos últimos meses.

—El nivel de impacto que tenga sobre la atmósfera, ¿de qué depende?

—El efecto será en función del tiempo que duren las cuarentenas. Hay que tener en cuenta que los contaminantes que ya fueron emitidos tienen una vida de decenas de años. El proceso de calentamiento seguirá activo. Aquí las escalas temporales son de décadas.

—Empezamos abril, estamos de lleno con la cosecha en un escenario muy delicado por la pandemia. En estas condiciones, tener problemas de excesos hídricos sería realmente muy complejo. ¿Qué se puede esperar de las lluvias en este mes? ¿Ves alguna complejidad por excesos hídricos que pueda tener lugar en el norte de Argentina?

—Yo lo veo así: ya hay subregiones con excesos importantes y entramos en un período donde la radiación solar disminuye, por ende la evapotranspiración. Por lo tanto, si reciben más lluvias se complicaría la situación. No obstante, se espera un abril con lluvias cuasi-normales. Excepto en lugares específicos, abril debería permitir la cosecha en el país con normalidad.

—No puedo dejar de preguntarte por el largo plazo, ¿cómo evoluciona el Pacífico? ¿Vamos hacia un escenario Niña?

—Sí, las mayores probabilidades están del lado de un paulatino enfriamiento desde ahora hasta comienzos del verano (diciembre). Por eso venimos hablando de una Niña. Esto ya lo habíamos evaluado, son muy importantes las próximas emisiones. Hasta ahora es algo muy gradual lo que se observa.

—El Atlántico, que últimamente es tan importante,  ¿cómo puede jugar en Argentina para la siembra de trigo?

—El Atlántico va a comportarse normal en cuanto a los efectos de provisión de humedad. Diría que lo hará favorablemente. La falta de humedad no creo que vaya a ser un impedimento para sembrar trigo en este 2020.

—¿Qué es el clima extremo?

—Es un tema que está siendo muy importante. La expresión clima extremo es incorrecta, dado que debemos hablar del tiempo extremo, pero esto del abuso de notación entre clima y tiempo es recurrente. El tiempo extremo se define como las anomalías de las variables climáticas en escalas cortas de tiempo. Pueden producir intensos pulsos de calor, de lluvia, o sea inundaciones o sequías, y otros episodios que tienen un impacto directo en la producción agropecuaria.

—José Luis, me hablas de clima extremo, tiempo extremo cómo debe decirse y cómo lo llaman los americanos, yo pienso en las anomalías que tuvimos con las lluvias en el invierno y la primavera del año pasado. La falta de agua que se cortó con las lluvias de la navidad y también pensaba en la falta de agua del 17 de febrero hasta el 9 de marzo. ¿Cuánto tuvo que ver en eso esto del Tiempo Extremo?

—La denominación en lengua inglesa es Severe Weather, no es americana pues también la usan los europeos. Y yo aclaro que en la forma hispana usan “Clima Extremo”, cuando en realidad es Tiempo Extremo. Acerca de los últimos episodios que señalas, el hecho que te llevaran a informarlos, fue porque fueron anómalos y es parte de lo que se considera «tiempo extremo». Lo que informan como pulsos de calor, lluvias, sequías son ese tipo de eventos.

—Esto del Severe Weather, ¿es algo que ves como coyuntural o es algo a lo que vamos a tener que acostumbrarnos en Argentina?

—Muy buena pregunta: no es coyuntural, seguirá repitiéndose en el futuro. De ahí la importancia del seguimiento.

—José Luis, esto también explica la gran variabilidad que expresan los modelos de pronósticos, incluso a 3 o 4 días, cuando vemos las enormes diferencias que muestran?

—Hay que ser cuidadoso, los modelos meteorológicos funcionan en forma continua y «van incorporando las condiciones extremas», y su validez es «no más de 5/6 días». Acordate que cuando hablamos de plazos de meses ya debemos referirnos a modelos climáticos, que tienen otras características, y aquí no se consideran los eventos extremos.

— Entiendo que ahora está de “moda el Tiempo Extremo”, ¿Esto es consecuencia del cambio climático?

—Sí, está estrechamente relacionado. Pero el impacto es distinto en cada lugar y la única manera de cuantificar el efecto es medirlo con una red de Estaciones. Tener datos de calidad y de acuerdo a la escala del problema va a volverse cada vez más importante. Me acuerdo cuando arrancamos hace 13 años con el GEA con la red de estaciones automáticas, hoy veo lo acertado que fue. En ese momento había mucho escepticismo por instalar un proyecto científico-tecnológico en la BCR. Pero el seguimiento de los impactos de la sequía como la que tuvimos hace muy poco, que descontó 2 Mt en soja, la precisión y la velocidad con la que se tradujo el fenómeno en daños en la producción de granos es notable. Por todo esto y como te decía antes, vamos hacia una mayor variabilidad climática, hacia una mayor expresión del Tiempo Extremo, y esto es estructural: vino para quedarse. 

El economista y Nobel, Paul Krugman advierte que el mercado ignora una “enorme bomba fiscal” que detonará tras la pandemia.

CRONISTA. Hasta ahora los mercados descuentan una recesión muy abrupta como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Un descenso del PIB bastante importante, que se irá recuperando en cuanto se vuelva a la normalidad.

Sin embargo, para salir de este atolladero los gobiernos y bancos centrales pusieron toda la maquinaria en funcionamiento para insuflar de liquidez a los países a costa de un mayor endeudamiento y un déficit mucho más elevado.

Esta es la tesis que defiende Paul Krugman, economista ganador del Premio Nobel y autor de muchos libros, que señala que se está desarrollando una «bomba fiscal» que explotará cuando se reduzca la epidemia.

El economista considera que se está dando una gran cobertura mediática relacionada con la salud, pero que en términos económicos se están dejando algunas variables de lado que pueden afectar negativamente a la economía.

En este sentido, alerta de que cada vez que ve titulares sobre los “estímulos fiscales y la factura de los impuestos” se enoja porque nadie “habla sobre lo que sucederá dentro de 4 o 5 meses” cuando se espera que la pandemia haya disminuido y se produzcan “crisis financieras a nivel estatal con las prestaciones por desempleo expiradas”.

Es lo que, a su modo de ver, puede entenderse como que tenemos en el tiempo “una enorme bomba fiscal” que puede saltar por los aires en cualquier instante. Una situación cuyo temporizador ya “se ha activado”, mientras que “nadie está hablando de esta situación” que es tan terrible.

En la escena del debate también está la comparación del panorama actual con la crisis financiera del 2008. Krugman asegura que con los despidos masivos y con la gran cantidad de subsidios por desempleo se socava “la recuperación de la nación”.

Esto podría terminar, de alguna manera, como lo que sucedió en 2008-2009 “cuando tuvimos una respuesta bastante efectiva a la crisis, pero luego fuimos a la austeridad fiscal, lo que significó que la recuperación fue muy, muy lenta”, avisa.

Aunque este es un tipo de crisis muy diferente, concreta que puede ser “una historia parecida”, a menos que haya “otra ronda importante de legislación” que pueda cambiar el rumbo de los acontecimientos.

El ganador del Premio Nobel expone que el 20-25% de la economía va a estar paralizada por un período prolongado y que en Estados Unidos puede suponer un impacto de 4 o 5 billones de dólares al año. Así, la respuesta que se está tomando es “pedir prestado el dinero”.

Krugman describe que el sector privado “no está invirtiendo”, además de que las solicitudes de hipoteca se han derrumbado, mientras que el ahorro privado seguramente “se ha disparado mucho”. De este modo, hay un enorme superávit en el sector privado por el exceso de dinero buscando “un lugar a donde ir”.