Por los mejores precios internacionales, las exportaciones del agro aportarán este año USD 16.000 millones más que en 2020

Una vez más el buen escenario de precios internacionales de los granos, que se viene registrando desde finales de 2020 y hasta la actualidad, será determinante para el aporte que realizara el campo y la agroindustria en concepto de divisas por las exportaciones. Así lo reflejó un informe realizado por el economista de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón.

En la presente campaña agrícola, la cosecha de trigo registró una producción de 22 millones de toneladas, y con proyecciones de 43 millones de toneladas de soja y 50 millones de toneladas de maíz. Todo esto significa unos USD 51.000 millones a los precios internacionales de este año, que son unos USD 31.000 millones más que los precios de 2020, es decir hay USD 20 mil millones de efecto precio. Pero se aclaró que no todos los granos se exportan, el aporte se aproxima a USD 16 mil millones anuales respecto de dos años atrás.

En el caso del trigo, la Bolsa de Comercio de Rosario, actualizó el pasado viernes sus datos sobre ingreso de dólares por las exportaciones. Desde el inicio de cosecha en diciembre pasado hasta finales de abril, las estimaciones de la entidad se ubican en 11,8 millones de toneladas comercializadas al mundo, donde se consolida el récord histórico exportador y la cifra representa a algo más del 81% del volumen de equilibrio establecido por el Gobierno, y con un aporte de divisas por USD 3.400 millones.

“Por distintos motivos los granos se han hecho más escasos, impulsando una competencia entre consumidores que derivó en una importante mejora en las cotizaciones internacionales”, dijo Garzón, a lo que agregó que los buenos precios internacionales se sostienen por las existencias globales, que están relativamente bajas, los efectos de la invasión de Rusia sobre la producción ucraniana futura, que tiene su impacto en maíz, trigo y girasol, y por último una oferta de soja sudamericana (Brasil, Argentina, Paraguay) que será finalmente bastante menor que la del año pasado, donde el clima ha tenido un fuerte impacto con la ausencia de lluvias.

En el terreno de los factores que provocan bajas en los precios, de acuerdo a los datos del economista se encuentran la desaceleración de la economía china y probablemente también de la economía global en un contexto de subas de tasas de interés. A todo esto, el informe remarcó que habrá que contemplar la situación de la campaña agrícola en los Estados Unidos, como presión adicional a los precios.

Invasión de Rusia sobre Ucrania

Según señaló el estudio de la Fundación Mediterránea, la invasión de Rusia a Ucrania “generó un claro efecto negativo de corto plazo sobre la oferta global de granos, al complicar la salida de los granos ya producidos con destino exportación, particularmente maíz y trigo ucraniano”. Dicha situación también afectó al mercado de los aceites, teniendo en cuenta que Ucrania es el primer productor mundial de girasol y exportador de aceite de girasol.

Al respecto, se detalló que a comienzos de este año se esperaba un aporte al mercado global de unos 33,5 millones de toneladas de maíz de Ucrania, cifra que bajó a 23 millones como consecuencia de la invasión de Rusia, un recorte de más de 10 millones de toneladas (que equivalen al 5,4% de la oferta exportable global). En el caso del trigo, el ajuste fue de unos 5 millones de toneladas de Ucrania y 2 millones de Rusia (7 millones, equivalen al 3,4% del mercado global).

“A mediano plazo el efecto sobre la oferta global depende de qué suceda con la producción ucraniana y también de las secuelas que pueda dejar el encarecimiento (y problemas de acceso) de los fertilizantes (los más importantes son derivados de combustibles fósiles, particularmente gas natural), un insumo crítico en la producción de muchos países (caso de Brasil)”, señaló Juan Manuel Garzón, quien además dijo que es muy complicado prever cómo sigue Ucrania en torno a la producción y oferta exportable, a partir del daño infringido a la infraestructura y el equipamiento productivo, disponibilidad de mano de obra (hubo mucha migración y se estima no hay vocación de retorno en muchos casos), etc.

“Puede deducirse que mientras más se extienda el conflicto o más demore Ucrania en volver a la normalidad, su contribución al mercado global de commodities será menor a la que tenía antes de la guerra, por tanto, este espacio deberá ser ocupado por otros exportadores y para que ello suceda el mercado debe moverse con niveles de precios más altos de los que venía mostrando”, concluyó el economista.

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